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Mostrando entradas de julio, 2013

Como si nunca hubiéramos existido.

En esta peculiar ciudad donde habitan los sueños caminan dos corazones que un día tuvieron dueño. Esos corazones son el tuyo y el mío cada uno por un lado caminan por distintos senderos y se limitan a olvidar el pasado. ¿Dónde quedaron aquellos tiempos del ayer? ¿Dónde quedaron aquellos labios que suspiraban? ¿Dónde quedaron aquellos tiernos besos? ¿Dónde quedaron aquellas mágicas palabras? Todo lo ha borrado el tiempo, todo se ha convertido en aire... Ahora solo existen sombras, tristes versos de un poeta enloquecido, besos encontrados entre sueños, intentos de olvido. Todo sucede sin prisa, todo sucede sin pausa... Desde aquella inesperada despedida, ya nunca fuimos los mismos y aunque duela, todo quedó como si nunca hubiéramos existido.

Como en las redes sociales..

Ojalá sacarte de mi vida fuera tan sencillo como borrarte de tuenti quizás, dejar de seguirte en tuiter, bloquearte de whatsapp tal vez. Ojalá fuera tan sencillo pasar de ser amigos a desconocidos, o simplemente dejarte como un simple contacto más. Si pudiera eliminarte de mi alma, borrar las huellas que dejaste, en mi corazón que está vacío, depositar en una papelera de reciclaje nuestros recuerdos, y no sentirlos más... Si fuera tan simple como borrar nuestras fotos, y no verlas más... Si pudiera cambiar tus besos por un móvil nuevo, si cualquier tecnología me hiciera tan feliz como lo hiciste tú, todo sería diferente. Pero por desgracia o por gracia hay cosas que ni los tecnológicos saben inventar; como el amor, como los besos, como la locura, como el calor de tu cuerpo, como esa sensación de felicidad. Porque aunque no lo creas no es nada fácil dejar de pensarte, pasar página, conocer a otros hombres, probar otros labios, sentir esa magia que con...

Baby.

Gritas que deseas encontrar el amor verdadero, esperas ansiado a que alguien te robe el corazón, disparas lágrimas cuando las cosas no van bien, pero tampoco haces nada para quedarte a mi lado. Dices que soy esencial en tu vida, suplicas que no quieres perderme jamás, me calmas con palabras, impidiéndome que te olvide, pero te vas, empujándome hacia otros brazos. Me aprecias un día, al otro me ignoras, me pisas, me tumbas, me subes al cielo, das una de cal y otra de arena, como si yo pudiera o debiera vivir toda una vida esperando. Suplico y lloro, mientras tú te empeñas en buscar calor con otros besos, echando a volar lejos de mis alas, deseas tenerme, o tal vez no, pero si de verdad me quieres, no hagas que siga con este calvario, porque quizás llegue el día en que te olvide sin quererlo, quizás llegue el día que encuentre a otra persona, quizás esa persona me haga la más feliz, y quizás sea cuando tu extrañes y desees más que nunca mis labios.

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La brisa del mar gritaba tu nombre, mientras el cristal de tu olvido, apretaba con más fuerza. Abundaba en mi pecho un nudo atravesando, y quería apartar los recuerdos pero el viento regresaba con tu perfecta sonrisa. La arena quemaba como aquella tarde, tan fugaces nuestros cuerpos emprendidos en pasión; deseosos de caricias y de besos. Qué locura eso del amor, que agita, que disfraza, que hace sollozar. Y éramos como niños, queriendo probar el sabor de un nuevo helado, con ganas de empezar otro amanecer. Enredados en un puro sentimiento, que ata, que duda y que cuestiona, pero que al mismo tiempo da la mayor felicidad. No esperes que te olvide en un instante vida mía, no depende de mí que sin querer regreses, despacito, atormentando, con cualquier movimiento que me hace recordarte; como esa brisa del mar, como esos granitos cálidos de arena, como esos niños construyendo castillos en la orilla, llenos de esperanza y de ilusión, sin pensar en que puede llegar...