El verano se acaba, al igual que todas las cosas buenas, al igual que todas esas cosas que nos hacen felices, que nos hacen sentirnos vivos, como cualquier verano, este ha tenido grandísimos momentos, he conocido a personas geniales (y personas no tan geniales) han sido casi tres meses de momentos únicos, irrepetibles, de diversión, de locura, de risa, de piques, de lágrimas, de amor, de sueños, de ilusiones, de esperanza, tres meses en los que puede llenarte más una semana que cualquiera, una semana como por ejemplo en la que por casualidades de la vida, o por destino, llámalo como quieras, conoces a una persona, que hace que pierdas completamente la cabeza, una persona que con solo una mirada hace que te tiemblen las piernas, una persona que con solo una sonrisa hace que sonrías tú también, una persona que con una palabra puede destruirte, y con otra darte alas, esa persona en la que ahora estás pensando mientras lees esto, sí, ese amor de verano que ha conseguido darte las mejores y...