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Mostrando entradas de noviembre, 2013

Domingo de soledad.

Otro domingo más en el que me pudro con la rutina mientras pienso en el horizonte de tus ojos (ahora tan lejano) y descubro dentro de mí que he perdido las ganas de mi misma al no tenerte. Aquí encerrada en estas cuatro paredes que me asfixian con la angustia de no saber de ti, este domingo debería ser de descanso y no de desaliento al recordarte mientras tu perfecta sonrisa era la mayor de las tentaciones. Este día debería estar fijado para comernos a besos mientras el mundo a nuestro alrededor se paraliza, podríamos demostrar que la paz existe y que la crisis no es excusa para querernos un poquito más. Deberíamos soñar con la victoria de un abrazo y con que el frío puede ser una evasiva para que nuestro fuego derrita las calles y parezca que aún estamos en verano y disfracemos este domingo de la floreciente primavera.

Déjales.

Deja, déjales que hablen, que gasten su tiempo mencionando tu nombre, deja, déjales que mientan, y así quien quiera conocerte, puedas mostrarte verdadera. Deja, déjales que inventen, y así te darás cuenta de lo importante que eres, deja, déjales que rían, que demuestren lo miserables que son sus vidas. Deja, déjales que insulten que sus críticas te hagan más fuerte, deja, déjales que maldigan tus logros y tus grandes días, Deja, déjales que critiquen, tú simplemente vive, deja, déjales que manipulen, y haz que al menos tu recuerdo perdure. Porque, si te conocen, hablarán, si eres feliz, inventarán, si lloras, reirán, si sueñas, te insultarán, si te va bien, maldecirán, si tienes defectos, criticarán, si tienes virtudes, mentirán, si dices verdades, manipularán. Pero, así, lo único que consiguen es mantenerte viva, y la vida devolverá con flores lo que parecen espinas, respira, respira tranquila, y con la cabeza en alto, haz que admiren tu sonrisa.

quizás

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Relativismo, escepticismo, convencionalismo.

Y quizás los sofistas tuvieran algo de razón y algo de sentido común al decir que todo es relativo, pues, lo que a mí me parece verdadero sobre aquello que tuvimos no es más que lo que me mostraron mis negados sentidos los que un día me engañaron, y si hablamos de escepticismo que peor realidad que tus labios cuando decían 'te quiero' al igual que los míos y lo único que querías era tenerme comiendo de tu mano, ya que tú nunca sentiste lo mismo, solo tenías miedo y te refugiabas en mis brazos por no perderte en un abismo en el que quedaras solo sin remediarlo, y hablando de convencionalismo, tú siempre supiste utilizarlo, tenías el poder sobre mis vicios y me hacías creer que era bueno lo que en realidad era malo, como si se tratase de un político que engaña a un ciudadano, tú tan solo eras un niño buscando tu placer, pero haciendo daño.