Viernes
Viernes. En el mismo parque, con la absurda e incrédula compañía de la soledad, más frío. A lo lejos entre la niebla creo ver tu imagen esperándome, con la sonrisa de siempre y los brazos alzados hacia mí, buscándome dulce estafa que atormenta. ¿No es acaso tu recuerdo la peor sombra del invierno? Exhalo al aire un suspiro y es como si estuviera fumando, pero ese humo no calienta, mis agrietados labios se han congelado tiemblan mientras intento recordar como era aquello de tus besos tan cálidos como aquella primavera la cual compartimos. Hace tiempo que no hablamos y piensas que no te escribo y en realidad nunca he dejado de hacerlo aunque mis palabras sean como invisibles para ti, ¿Quién sabe si me lees o si ignoras todo lo que venga de mi nombre? ¿Quién sabe si te aludes en mis versos o crees ciegamente que van por otro? Nunca he dejado de esperarte. No han existido besos, ni abrazos tan sinceros como los que nos dábamos, no he dejad...