Entradas

Mostrando entradas de abril, 2014

Aniversario

Ya hasta el café con leche y azucar se me ha vuelto amargo en esta anomalía de tu recuerdo junto a las paredes de mis escombros ya vacíos de tanto pensarte. Mira estas ojeras, llevan tatuadas tu inseguridad y después de tanto tiempo ni el mejor maquillaje consigue disimularlas, qué caprichoso el azar. Y maldigo los días que pasan cuando nos encontramos en cualquier parte como simples desconocidos que se conocen, ya demasiado, como para querer saludarse. Celebraremos nuestro aniversario como incrédulos que aún se desean pero de la mano de otra sonrisa, como de costumbre, tú y yo no estaremos juntos para decirnos 'FELICIDADES' y quizás nos encontremos, pero seremos viento con indicios de tormenta, y nubes conteniendo agua, pero no seremos capaces de mirarnos porque el orgullo quema demasiado como para tener que decir 'Me alegro de que seas feliz'                                   ...

Fantasmas.

Escucho los silenciosos y a la vez quebradizos pasos de los fantasmas que habitan a mi alrededor, siento como algún que otro, me abraza por las noches                                               (como consuelo) y me adormece asegurándome un futuro mejor. ¿Pero qué es lo mejor? Hay otros que me besan las cicatrices y otros que arrancan la nostalgia de mi pecho hay fantasmas que acarician mis entrañas como si en mi interior fuera a florecer, de una vez, el amor. Están por todas partes y no me dejan huir me tienen atrapada en las redes de la añoranza en las avenidas de mis memorias en los trágicos parques de la agonía, llegan, sonríen y desaparecen dejándome otra vez desnuda en este vacío donde quizás, algún día, aparezca lo real, y cure las heridas del pasado y haga que los fantasmas sean simplemente fantasmas, sólamente sombras en la oscuridad. ¡Y ojal...

El autobús.

Los autobuses han visto demasiadas despedidas en las que, al menos, una persona quería quedarse. Hay paradas que, incluso, cuentan historias de todo tipo, peleas, llantos, besos, reconciliaciones y a veces la alegría del retorno. Estos efímeros viajes dan para pensar, pueden sacar conclusiones o hacer que alguien cambie de opinión. Y lo peor de estos automóviles quizás sea, que nos acostumbramos a que llegue una persona pero no a que vuelva. ¡Cuántas paradas de autobús nos habrán mirado de reojo mientras nos empeñábamos en querer viajar de la mano del orgullo!

Arcoiris

Azul celeste, blanco azucena, lila, azul más intenso, verde, amarillo, ¡el color de la alegría! y como no puede faltar, el rojo anaranjado del atardecer. A lo lejos, unas tristes nubes negras se van difuminando, a lo lejos, y el cielo al fin, ilumina con esperanza, primavera, la estación de las flores y como decía Machado algún que otro milagro podemos esperar. La oscuridad se ha ido, ya no veo llover en la ciudad aquí dentro, tampoco llueve, la tristeza se ha ido, y el amor, junto al dolor, se ha ido desvaneciendo.