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Mostrando entradas de octubre, 2013

La diferencia entre tú y yo

Yo que siempre fui, de café con leche y tres cucharaditas de azúcar, y tú que preferías tomarlo solo, en los labios sintiendo la amargura yo que siempre fui de cocacola y tú de cerveza a mí siempre me gustó dormir, y tú preferías ver un partido y madrugar de cabeza, yo que era tan 'hacer el amor' y tú tan 'follar salvajemente' tan descuidado como siempre, pensando que el sexo puede llegar a serlo todo. Yo que siempre fui de paseos por el parque, de besos en el cine, de esos pequeños detalles, y tú que preferías esconderte en sitios prohibidos, soltar mi mano si de casualidad estaban tus amigos. Yo que pensaba que volar era ir despacio disfrutar cada momento, pero sin prisa, tú que pensabas que estarías mejor en otros brazos, que tardarían menos en desabrocharte la camisa. Yo que era tan, inocente, romántica, tú que eras tan galán, tan Don Juan, buscando en otras faldas. Yo que siempre fui de decir 'te amo' por sentirlo...

inolvidable.

Tal vez, nunca llegaste a comprender lo importante que llegaste a ser para mí. Tal vez, nunca entenderás que tus pupilas verdes, me hacían soñar, que nunca me rendí. Quizás, el amor sea eso, que perdura con el tiempo, que siembra y crece de raíz. Porque puede que no sepas que sigo pensando en tus besos, y en tu forma estúpida de sonreír. Y aunque ya no pienses en ello, te amé, y quizás aún te amo, quizás nunca te olvidé, porque aún eres importante, aún eres especial, y qué te digo si no he podido volverme a enamorar, que han pasado las estaciones, las lluvias, el sol, el frío, el calor, y aún no ha desaparecido tu recuerdo, ni ese amor que ahogaba, ni mis lágrimas, porque puedo hacerme la valiente y decir que te he superado, pero miento, (ya que ese amor era el que me mataba y me sigue matando) No sé qué pensarías, si te dijera que te sigo esperando, me llamarías loca tal vez, pero yo sé, que en realidad lo nuestro...

Domingos sin ti

Y comprendió que quizás los domingos dolían tanto porque, traían recuerdos anhelados del fin de semana, o recuerdos enlazados con otros días de libertad, en los que la libertad consistía en aferrarte a unos brazos que te agarraban pero te hacían sentir completamente libre, esa sensación, ya sabes, cuando la persona que quieres te hace volar aún teniendo los pies descalzos sobre la tierra, llegando alto sin necesidad de ponerte tacones, la sensación de felicidad al notar sus manos acariciando tu tripa, su mirada impresa en tus ojos.. ¿Qué locura no? quizás los domingos sean esos días en los que, al ser el final de una semana, necesitas el consuelo del amor, el cariño de unos labios que no duden en besarte, quizás los domingos sean los días de estar viendo una peli abrazados, con palomitas y una manta ahora que se acerca el frío, aunque esa solo sea una excusa para estar aún más juntos, porque los domingos puede que sean para quedarme dormida en tu hombro, y tú sonrías al sentirme res...